Solo en Japón: El primer templo budista consagrado al manga


 Así es el Ryohoji, un lugar en el que las chicas disfrazadas de sirvientas con orejas de gato se mezclan con los monjes para vender toda clase de merchandising donde las diosas del budismo cuelgan sus viejos hábitos y se reencarnan en nuevas representaciones más acordes con los tiempos que corren.


Shoko Nakazato, el monje de 45 años a cargo de este templo del siglo dieciséis, asegura que no hay nada inapropiado en todo esto y que mientras que antes apenas recibían ninguna visita entre semana, ahora siempre acude gente todos los días, especialmente joven. “Pertenezco a la generación manga que creció viéndolo en la televisión. (...) Quiero decirle a la gente que los templos son sitios divertidos de visitar”


Parece que lo ha conseguido. Al margen de la popularidad que está obteniendo su templo, situado en Hachioji (una población a las afueras de Tokyo, al oeste continuando por la misma línea de tren que pasa por Mitaka, hogar del Museo Ghibli), la entrada de dinero parece que solo va a ir a más.


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